miércoles, 26 de noviembre de 2014

Ultra Trail de Collserola

Viernes 21 de Noviembre, han pasado las 12 de la noche y sigo siendo incapaz de conciliar el sueño. Parezco un niño la noche de reyes con la diferencia que el despertador sonara a las 5:20… Un parpadeo después suena, me levanto y sigo el ritual de tantas mañanas. Desayuno lo mismo que cualquier lunes pero creo que hoy la insulina no me va a hacer falta, quemaremos azúcar.


 A las 6:15 ya estoy en la salida dejando la bolsa de vida que podré utilizar en el km 53. Me encuentro con Allan y empezamos a comentar nerviosos cualquier cosa que nos viene a la cabeza. Se me pasa volando el tiempo y cuando me quiero dar cuenta estamos en la salida con Salva y David de ISB, y un amigo de David, Oriol, que no soy consciente de la relevancia que va a tener para mi carrera. Echamos de menos a Carlos, pero puede que esté en primera fila, ya que tenía ganas de pelear el top10.

Se lanza la carrera y en la primera curva perdemos a Salva! Jajaja. Y no es porque Allan y yo vayamos lentos. Aun así no nos obsesionamos, seguimos a ritmo alegre y vamos subiendo la primeras cuestas hacia plaza Mireia y así evitar luego atascos. Corremos a gusto mientras va saliendo el sol por un paisaje fabuloso, cómodos y disfrutando.

Antes de salir me había apuntado en el dorsal los tiempos de paso para hacer 9h30. No me obsesionaba conseguir la marca, pero pensé que sería bueno tener alguna referencia. Llego al primer avituallamiento (km 8) 10 minutos por debajo de lo que tengo marcado y me reencuentro con Allan, que se había escapado un par de km antes. Me siento fuerte con lo que ni paro a mirar niveles de azúcar, llevo apenas una hora corriendo. Tomo plátano, isotónico y un par de trocitos de barritas y empezamos el descenso que nos llevara a Molins. Vamos charlando tranquilamente un par de kilómetros hasta que la senda se estrecha. Vamos adelantando gente hasta que me quedo bloqueado detrás de dos corredores y Allan se me vuelve a escapar. No me obsesiono  y continúo a mi ritmo.



Antes de que me quiera dar cuenta estoy en el segundo avituallamiento, la ermita de la Salud. Recordaba el ascenso desde Rubí mucho más agónico, pero es cierto que hacía más de un año que no lo volvía a correr. Llego en 2h15, 30 minutos por debajo de lo que me había apuntado. Eso me da fuerzas y después de comprobar que los niveles de azúcar están correctos, repongo agua, como algo y continuamos. Subida al Puig Madrona y descenso, y aquí es donde algo se empieza a cruzar. Llevaba dos semanas con dolores en la rodilla derecha, y el casi 1 km de descenso técnico parecen poder con ella. La maratón del Montseny me había dejado una sobrecarga en la aleta del cuádriceps que rodea el interior de la rodilla. Pero una visita a Javi, mi fisio, parecía haberlo arreglado…

No era el caso, continuo los 14 km que me quedan hasta el siguiente avituallamiento pensando en réflex. Algunos de los tramos aquí son de asfalto y me castigan especialmente la rodilla. Llego realmente tocado al km37,5, llevo 4h30, he perdido todo el tiempo que llevaba de colchón y estoy en tiempos para hacer 9h30. Me doy ánimos a mí mismo repitiendo que ese tiempo ya sería un triunfo, y que he pasado la que considero la zona más fuerte y técnica de subida. Me miro el azúcar (136), me ponen una crema en la rodilla, me como un sándwich y me vuelvo a encontrar con Uri. El amigo de David. Habíamos coincidido en la últimas cuestas fuertes alrededor del 35 (Turo de Can Pascual) y corrido unos km juntos. En aquel momento aparte del dolor tenia rampas en los gemelos, a lo que amablemente me había dado un gel de magnesio. Y esto no sería lo último que tendría que agradecerle…

Pantano de Vallvidriera, el fotografo escondido debajo un arbol... Que susto me da el jodido...


Salimos juntos, cruzamos la carretera por debajo por un túnel, y empezamos a subir hacia Can Cortés. Aquí Uri se escapa, está más fuerte y yo tengo mucho dolor y muchos fantasmas. Incluso llegando al acueducto, y empezando a bajar la trialera que lleva a Can Borrell parece que mi ánimo no  va a cambiar. Estoy en casa como quien dice, es una trialera que ni sé cuántas veces he hecho en el último año, tanto de subida como de bajada. En Can Borrell el recorrido nos tiene otra sorpresa con un corriol de subida casi tan vertical como el que acabamos de bajar. En ese momento soy un walking dead que no hago más que apartarme para dejar pasar a corredores con más ritmo, que son, básicamente, todos.

Al final de la subida, sorpresón! Carlos y Mireia animando! Me paro un par de minutos a hablar con ellos. Parece ser que esta mañana el cuerpo de Carlos no ha querido levantarse y no ha podido llegar. Se ponen a trotar conmigo y les verbalizo lo que va rondando por mi cabeza hace rato, “creo que cuando llegue al 53 lo  voy a dejar, no puedo más con esta rodilla…” En el Pi d en Xandri me dejan chillándome (ella) “Usa la cabeza” y (él) “Échale un par de Huevos, Julio!!!” J Gracias guapos! Ayudasteis más de lo que creéis. Los siguientes 7 km son pura agonía. Solo quiero llegar al avituallamiento, en varios momentos voy casi llorando de dolor y corro los últimos 2 km no por fuerzas, sino por acabar de una vez…




Entrando en Can Coll (avituallamiento km 53) cojo el móvil y llamo a Sandra: “Cariño, me voy a cambiar de ropa y a comer, y creo que lo dejare… desde aquí pueden llevarme hasta la salida… Te avisare para que vengas a recogerme…” Parece lo más sensato, ella me anima, como siempre, “que ya puedo estar orgulloso de lo que he conseguido…”

Y entonces pasaron muchas cosas que no creo sean fáciles de entender. Sentarme ya con ropa seca, mirarme el azúcar y descubrir que al lado tienes a alguien haciendo lo mismo! Risas, preguntas, compartir niveles de azúcar mientras alrededor la gente alucina. Nos chulea un rato sobre llegar antes de las 18 y se va dejándonos a todos con una sonrisa. Y luego apareció Uri, el amigo de David, que se metió entre ceja y ceja que no me dejaba allí. “Solo nos quedan 26km, Julio!”. Y me lo dijo con una tranquilidad, que no le pude decir que no… Me da una crema para la rodilla, dos vasos de caldo, un sándwich y vuelta a la carga.

Para cuando me quiero dar cuenta voy corriendo detrás de un barbudo mientras le escribo por whatsapp a mi mujer “Continuo, Tq”. Voy en una nube, vamos corriendo, cuando 15 minutos antes casi no podía caminar. Corro incluso cuando el camino se empieza a poner cuesta arriba, ojo, si es muy cuesta arriba, camino.. J Uri sigue muy enrampado, a mí en cambio parece que me han desaparecido todos los males. Cuando me quiero dar cuenta se ha quedado atrás, pienso que entenderá que no lo espere. Pero no aprovechar el impulso que llevo me parece que puede marcar el acabar o no. Me pongo música y corro tranquilamente hasta pasado el 60 que la pendiente vuelve a ponerse complicada.

Aquí ya voy descontando los km para acabar. Cada kilómetro que pasa es un triunfo y paso los siguientes 10 km de subida acompañado por mucha gente, los “Vamooos” de Enric, los entrenos/terapia con Uri, el, los videos que llevo en el whatsapp de un montón de amigos, los zumbidos del móvil de mis hermanos enviando ánimos, mis hijas preguntando si subo las montañas como el trenecito de Dumbo… Pasar el Portell de Valldaura me parece mágico con todos los voluntarios que hay allí haciendo un pasillo y apladiendo. Olé! Y después de subir un poco más hasta el Mirador del Bisbe y ver Montserrat con la luz del atardecer que se acerca…

Pasamos el último avituallamiento y hacia arriba, Vallvidriera, volver a entrar en el parque y la cabeza solo piensa en la meta. Tengo la suficiente cabeza de mirar el azúcar, estoy muy bajo a 65… Como el doble de lo que tenía pensado y a continuar que esto YA ESTÁ! Subiendo Sant Pere Martir he de contener mucho las emociones, llego a la antena y empiezo el descenso por la trialera. Ya está anocheciendo y voy muy cansado. Bajo lentamente con el frontal, sé que en meta esta espera se les estará haciendo eterna, pero no me apetece caerme ahora.

Tras 2 km absurdos por asfalto entro en meta. 11h20! Súper bien. Ya en meta es todo un torbellino de emociones. Entro en meta con mis dos princesas, mientras Enric me va grabando, para encontrarme al Petit al otro lado!!! Sandra, que la pobre ha sufrido toda la parte oscura de esta aventura me regala la mejor mirada que pudiera imaginar. Y empiezo a recoger todos los abrazos que me merezco y me he prometido que tendría los últimos 10 km! A la gallega más bonita que podrás encontrar en Barcelona, al hombre de Hierro con el mayor corazón, al meu Petit Gran Amic y de todos los que sin estar me han empujado. Muchísimas gracias a todos, un trocito de esto es culpa vuestra, y algunos sabéis que mucho especialmente.


Lamento si esta entrada es excesivamente larga, pero quería compartir lo que viví de la forma más cercana, y que me sirviera a mi para tampoco olvidarlo. Se que gente me mira con cara extraña cuando les digo que pese al sufrimiento, he disfrutado enormemente y la repetiría sin dudarlo. Por supuesto con la rodilla en mejor estado sería más agradable. Pese a ser la zona donde entreno normalmente he pasado por sitios muy bonitos que no conocía. Y el ambiente entre corredores, creo que difícilmente habrá cualquier otro deporte parecido. Yo mismo estaría escribiendo la crónica de un abandono si no fuera por dos auténticos desconocidos que me ayudaron a pasar el bache. Por cierto los dos acabaron, tanto Uri como el compañero diabético, y pudimos felicitarnos en meta.

Y ahora, ya está?... No, no creo. Mi mente ya ha empezado a pensar que hacer con toda la experiencia ganada. Lo que es seguro es que diciembre va a ser un mes de descanso. De trotar, de disfrutar sin ritmos, ni planes de entrenamiento ni nada. Después, pues la idea es empezar con asfalto para intentar bajar la marca de la maratón. Y se acabó la montaña? Ni en broma!! Gracias a acabar esta UTC recbiré 2 puntos UTMB, más el de la Maratón del Montseny, pues el año que viene podríamos probar la CCC… J

Pero eso es otro cuento, que explicaremos en otra ocasión… 

martes, 18 de noviembre de 2014

Resiliencia... y la Marató del Montseny!!

Resiliencia: Capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas

El otro día estaba con mi gran amigo Uri y me hablaba de este concepto y de cómo él creía que yo lo estaba aplicando. Me ha hecho pensar mucho. Me ha hecho pensar que cada día es una lucha y no puedo bajar la guardia.
Correr se ha convertido en una rutina que me ayuda en esa batalla. Cada día que salgo a correr evito un pinchazo, cada carrera que acabo me tomo una cerveza sin tener la sensación de calcular cuánto he de compensarla. Sé que mucha gente solo ve que estoy “más delgado y más en forma”, como si tuviera que dar las gracias a la diabetes… Quizás sí que es resiliencia el ver de dónde sacar fuerzas en cada momento y seguir. Quizás sí que hago locuras corriendo, pero me ayuda en muchas otras cosas, entre ellas la diabetes. No sólo a tenerla más controlada, a entenderla como una rutina, como el entrenamiento, que es precisamente la clave y lo único que has de aprender a disfrutar, luego las carreras son el premio a esa constancia. Por supuesto correr no es la única cosa que me empuja, hay muchas otras, pero de ellas no hablo aquí J

Y si las carreras son el premio, la de esta vez era uno grande. La Marató del Montseny! En principio esta prueba no la tenía en el calendario, después de la HTSM debería haber empezado a bajar volumen y preparar únicamente la Ultra Trail de Collserola. Pero Alex, un compañero de ISB Sports, nos ofreció participar como Staff, echando una mano a la organización corriendo desde dentro la carrera. La prueba tiene muy buena reputación, ahora ya puedo decir que bien merecida, y aparte del entreno era una buena oportunidad para recoger un punto para la UTMB.



Con lo que el domingo 9 de noviembre a las 7:00 ya estábamos en el coche camino del Montseny. La prueba sale desde Sant Esteve de Palautordera, y recorre los 42km por el parque del Montseny, que en esta época de otoño está precioso. El recorrido pasa por los que considero, tres picos más emblemáticos del parque, Matagalls, Les Agudes y el Turó del Home, sumando los 2700 acumulados positivos finales.

Nos reunimos en las 7:30 la gente que vamos a ir de staff para el último repaso, consejos, zonas conflictivas que pueden estar mal señalizadas y recordar ir vigilando que todo el mundo esté bien. La verdad es que son cosas que creo todos haríamos en cualquier carrera, ayudar a alguien que esté mal y tal, pero tampoco está mal que unos cuantos salgan con el chip de ayudar, y no con el chip de romper marca. Carlos me ofrece sus palos y al final no los cojo, cosa de la que me arrepentiré luego…



Nos hacemos las fotos de rigor i traca de salida. Como me había dicho Alex los primeros 16 km son bastante rodadores, casi no camino, cosa de la que también me arrepentiré luego... Hay varios repechones pero nada complicado y casi todo se puede hacer trotando, excepto dos torrenteras que se suben, pero los “atascos” típicos de los primeros kilómetros ya te obligan a parar. Tras dos horas llevamos 16 km y 600m+ y el cuerpo respondía bien. Pero ahora empezaba realmente la mañana. En el avituallamiento todos los voluntarios ya avisaban que repusiéramos fuerzas y muchos ánimos para lo que venía. Por cierto voluntarios y avituallamientos de lujo, sensación de estar súper mimado durante toda la prueba 12 sobre 10. Y no engañaban, la subida al Matagalls era casi un kilómetro vertical, 900+ en 3-4 kilómetros por una senda muy tapada por hierbas altas que me desgastó tanto física como mentalmente. Una vez arriba, desde el collado hacia abajo para rodar otros 5-6 km.




Con las piernas ya bastante tocadas había que afrontar la subida a Les Agudes. Otros 3 km verticales en los que había que salvar otros 600 positivos. Aquí cambié completamente la estrategia y me obligue a seguir únicamente la altimetría e ir pensando solo en los siguientes 100 m. Quizás porque la subida era por un paisaje más abierto, o por el tema de la altura pero se me hizo mucho más corta que la anterior subida.
Una vez arriba el paisaje es espectacular, toda la carrera recorre unos paisajes preciosos, pero el último tramo de las dos subidas fuertes, y la cresta entre Les Agudes y el Turó del Home son brutales, con el manto del otoño en todas las laderas. Desde aquí queda un último repecho para coronar el Turó del Home, y ya solo quedan 12 km de bajada…

La bajada es muy dura y técnica, y como se podrá imaginar, ganas de llegar todas, pero fuerza en las piernas, justas. La bajada se hace dura y tengo que hacer más trabajo mental del que esperaba. En los últimos 6 km tengo varios episodios de rampas muy fuertes en los abductores que me hacen parar algún minutillo cada vez, el mayor problema, que no se como estirarlos… Me vuelvo a encontrar con gente que había pasado durante el día, lo que corrobora que en algún momento no corría a mi ritmo.

Al final 7 horas y muy contento de la experiencia. Me llevo un muy buen entreno sobretodo de cabeza, y una sesión muy larga en tiempo, lo que me ha de ayudar a aguantar mejor la Ultra. Serán todavía un par de horas más mínimo, pero ahora sé que puedo estar ese tiempo en marcha. Una carrera preciosa que recomiendo a todo el mundo, y que por poco que pueda intentare repetir el año que viene.

Fue una prueba muy dura, hacía mucho tiempo que no tenía la sensación de agujetas, y últimamente he tenido sesiones largas. Incluso he tenido dolores en una rodilla, lo que parece el tendón rotuliano (aunque creo que fue la doctora de la empresa que durante la revisión médica me golpeó demasiado con un martillo de esos la rodilla…), cosa que ahora me tiene un poco preocupado para la Ultra Trail de Collserola. Estos días descansando lo máximo que puedo para afrontar el gran reto de la temporada, 80km por Collserola

Y sobre todo seguir peleando y seguir chillando que Con Diabetes SI se puede!! Que nadie te diga lo que no puedes hacer.

Porqué lo del azúcar que tal, no? os preguntareis... O no? Pues  la verdad que muy bien. Sigo con la misma estrategia de salir bastante cargado y la primera hora, directamente sin niveles de azúcar comerme una pieza de fruta. Esta vez, como he comentado, los avituallamientos cada 5 km y super completos eran una gozada. Coca cola o isotónico, y piezas de fruta o geles siempre disponibles. El único momento que estuve algo mas bajo fue 79 en el Turó del Home, lo que me ayudo a no hacerle un feo al voluntario que me ofrecía medio donut con una sonrisa enorme :). Una vez en meta había bocadillos (si si en plural...), cerveza y caldo para todos los corredores, y en la cantidad que fueras capaz de consumir... Lo que ayudo también a reponer niveles, que estaban alrededor del 80 y pico. Resultado final bueno, y ya tengo probada que es la estrategia que seguiré en la Ultra. Hay menos avituallamientos pero también yo llevaré más hidratos encima como en Montsant.




Un abrazo!
Julio

domingo, 2 de noviembre de 2014

Entreparets y Half Trail Serres del Montsant 2014

Ahora  que han pasado dos semanas creo que puedo explicar mejor la experiencia sin tener las hormonas y los sentimientos tan a flor de piel. Llevo mucho meses sin escribir en el blog, y de hecho creo que hace tanto que ni siquiera escribí lo que tenía que ser la locura para 2014. Si ya suelo hacer post largos.. Coged palomitas!!!
Bueno, pues mejor lo explico… En junio pensé que tenía que probar que ninguna mochila es lo suficientemente pesada como para hacerte abandonar el camino. Con lo que me propuse correr los 80 km de la Ultra de Collserola. Para eso tenía que coger un plan, seguirlo, y luego como mínimo superar dos metas, la Entreparets en 2 horas y media, y acabar decentemente una maratón de montaña. La Entreparets es una carrera preciosa, 25km de montaña preciosos alrededor de Villafranca del Cid, Castellón. Sí, estoy haciendo publicidad de donde veraneo, pero merece la pena! Y de paso luego pasáis por Ares del Maestre que es igual de precioso J

Los meses de Julio y Agosto fueron un frenesí de kilómetros siguiendo el plan que Salva había compartido. El plan de los Buffalo Chips, club de corredores americano, con los famosos Sándwiches (concentra los volúmenes en los fines de semana con días de descanso antes y después). Y en septiembre tocaba chequear estado con la Entreparets. Para ser “una carrera de pueblo” el nivel cada año está más alto. Aunque como podéis imaginar, no es mi guerra J. Yo tengo un objetivo, bajar casi 20 minutos la marca del año pasado, lo que claramente marcaria que el entreno iba por buen camino. El día amaneció tapado, y ya en la línea de meta quedó claro que la lluvia iba a ser la compañera de la carrera, como así fue. La Entreparets pese a “solo” tener unos 900 m acumulados positivos, discurre casi siempre por terreno técnico, con lo que la lluvia lo iba a hacer más divertido, especialmente en las bajadas por un terreno predominantemente de roca.



 Desde el principio me veo bien de fuerzas y voy avanzando bien. Incluso la subida después del albergue que el año pasado se me atraganto bastante subo con bastante soltura. A partir de la segunda gran bajada empiezo a notar algún dolor en el bajo vientre, con lo que no puedo apretar tanto en las bajadas. Cosas que con la lluvia, tampoco parece mala idea. Voy casi toda la carrera con la chica que acabo primera, pero ya en la última bajada le dejo pelear el primer puesto con la segunda, que apareció de repente. Resultado final 2 horas 33 minutos, que para mí fue fabuloso! Primer objetivo cumplido, y lo más importante, acabando después de disfrutar toda la carrera, y con buen estado general. A nivel de glicemias los niveles estuvieron bien toda la carrera. En cada avituallamiento tomaba un vaso de isotónico y medio plátano. Solo en el kilómetro 20, que llevaba 2 horas, tuve que comer de las barritas que llevaba, al tener un control de 80, relativamente cerca de la hipoglucemia para los 5 kilómetros que me quedaban.

Con buenas sensaciones en las piernas nos acercábamos al primer examen de verdad. La Half Trail Serra del Montsant, 45 km con 2000+ acumulado. El objetivo por supuesto es acabar la, pero sobretodo acabarla bien, con buenas sensaciones. No hay que olvidar que el objetivo final es hacer el doble, con lo que no vale llegar arrastrándose. El día empieza pronto, la carrera es en Tarragona, con lo que prontito me encuentro con Enric y empezamos camino hacia allí. Esto de que la carrera empezara a las 12:00 parecía que iba a ser bueno, aunque luego no lo resultó cuando llegamos a más de 30 grados. Al llegar a la salida nos juntamos con el resto del ISB Team que íbamos a ir ese día. Enric, Carlos y Salva intentarían salir fuertes por delante, y Tito y yo teníamos en la cabeza una estrategia más conservadora. Conservar piernas hasta el 30 y luego ver cuánto podíamos correr. Calculo que somos un centenar y ya nos avisan que intentemos coger agua en todos los puntos posibles, porque el calor será un compañero más. 




Tito y yo salimos al ritmo que habíamos comentado, y vamos pasando kilómetros charlando, caminando trotando en las subidas, e intentando no atragantarnos en las bajadas. Pero en el km 18 aproximadamente Tito empieza a tener rampas en una pierna, caminamos juntos unos 200 metros pero acabamos acordando que tire a mi ritmo. Y así hago, y cuando quiero darme cuenta estoy en Escaladei, que marca la mitad de la prueba, y donde está el avituallamiento más grande.
 Aquí vendrá el que fue para mí uno de los momentos más críticos de la carrera, el lector de glicemia dejo de funcionar… Los niveles de glicemia hasta ese momento habían estado cercanos a los 100, con lo que me sentía cómodo, especialmente teniendo en cuenta el calor que estábamos sufriendo. Tras el momento inicial de histeria decidí comer lo que tenía planeado, más un vaso de coca cola, por si las moscas. Al salir del avituallamiento doy cuenta que hay una ambulancia y les pido que me hagan una medición, casi 130 me da la tranquilidad que no me voy a quedar corto y sigo adelante pensando en rellenar hidratos cada 45 mins, en vez de los habituales 60 mins. Y encaro el tramo más complicado de la prueba con ganas, casi 13 kilómetros hasta el próximo avituallamiento, de los que 10 son subida, y con los tramos más complicados, algunos grimpando directamente. Empiezo la subida con ganas incluso corriendo las primeras rampas, hasta que el camino se estrecha y se empina mucho mucho. Música y paciencia y cap amunt!!


Cruzo la Escletxa y me sorprende que el voluntario me dice que voy el 15! Me parece sorprendente porque en el último tramo me han adelantado como mínimo 3 tios a lo que me pareció velocidad subluminica. Me da un poco de ánimos, pero luego todavía faltan 4 kilometros mas en un falso llano de subida por un paisaje precioso, pero que parece el desierto de los monegros mas que Tarragona. Corro camino sin ver a nadie por delante en el horizonte, ni nadie por detrás. La verdad se me hace muy duro. En lo que calculo que es el km 30 (el gps me estaba dando como minimo 2 km de mas) me llego a sentar y comerme un bollito tranquilamente, y aún así no consigo ver a nadie por detrás.  Hice el resto de esos kilometros tocado, llego a la siguiente voluntaria que está haciendo control de paso y me dice que tras 2 km de descenso está el siguiente avituallamiento. Aquí aparece otra vez el dolor en el bajo vientre y me vengo un poco abajo. Aquí si que soy consciente que me van adelantando personas que bajan más fuerte que yo, y llego al avituallamiento con la primera chica. Me quedan unos 8 kilómetros más y empiezo a ir un poco tocado.
Salgo caminando del  avituallamiento y decido mirar el móvil que ha estado vibrando todo el día. Sorpreson, yo que casi no le había explicado a nadie lo que iba a hacer y tengo a toda la familia y varios amigos colgados de la web de seguimiento de la carrera. Uri y Marc van discutiendo que sigo entre los 20 primeros, y solo leer un par de mensajes me da más alas que un gel de cafeína. Me pongo a correr, cosa que me parecía imposible 10 minutos antes, y a pasar los 8 kilómetros de sube y baja hasta la meta. En este tramo casi vuelvo a enganchar con la primera chica y vuelvo a adelantar a gente que me había pasado. Antes de que me dé cuenta estoy cruzando la meta dentro de los 20 primeros... Allí me encuentro con casi todos los ISB, opie con Enric, que ha entrado junto con Salva los novenos, y Carlos ha hecho podio en tercer lugar. Luego llegara Tito que se rehízo para llegar el 24.


Pese al ratito malo que pasé me encuentro muy muy bien. Por supuesto las piernas se quejan pero con mejores sensaciones que cuando he acabado maratones de asfalto. 6 horas 15 minutos en total y acabando en la posición 18, para una prueba que todo el mundo coincide que ha sido bastante dura. Me llevo muy buenos recuerdos, especialmente de todos los que me acompañaban y me estuvieron animando.Y especialmente de los que más, de los que han sufrido y sufren todo el entrenamiento.

Ahora a pensar en el próximo domingo que tendremos otra prueba, el Marató del Montseny (42 km con 2800+), mucho más duro pero que la intención es hacerlo andando. Otro “entreno” más, en el que la intención es simplemente acabar. Y de paso recoger mi primer punto UTMB J . Luego ya con los deberes hechos el 22 de Noviembre la Ultra. A seguir disfrutando y pasándomelo bien


Y lo mejor, y lo que me gustaría que muchos vieran y se creyeran, es que Con Diabetes SI se puede!!! Cierto que tienes un poco más de inconveniente, necesitas parar más, y seguro  más tiempo en los avituallamientos para controlar los niveles de glicemia. Puede que en algunos momentos parezca que nos falta gas, o que cueste más engranar la marcha… ¡Pero no puede ser la excusa! Sigo con algunas dudas de cómo afrontar los 80 km, especialmente si tendré que comer más fuerte en algún momento, y si necesitaré incluso insulina durante las 10 horas que puedo estar fácilmente. Pero de nuevo, solo es un detalle logístico más, el deporte es positivo y ayuda. Quizás no tanto… de acuerdo. Pero ahora mismo entre el control de hidratos en las comidas y el plan de entrenamiento estoy teniendo resultados de 6 en la glicosilada, lo que sería equivalente a una persona sin diabetes. A seguir apretando y seguir soñando que no existe freno para los sueños.