Correr es una de esas actividades que
es dificil explicar porque lo haces.
Casi todo el mundo
puede entender que un sentimiento compulsivo te lleve a coleccionar chapas de
cervezas, o la admiración de la belleza al escuchar musica.
Pero a muchos les he
dificil entender como correr, que a priori parece un sufrimiento continuo,
puede llegar a convertirse en mas que un vicio.
Y si me hubierais
preguntado a mi hace 5 o 6 años, sería una de estas personas!
Pero días como el
lunes son los que lo justifican todo.
Lunes, 8 de la tarde, vuelves de trabajar, inicios de abril y la primavera te empieza a regalar uno de los lujos
que tenemos en España, ver como el día se alarga y te da unas horas mas de sol.
Ante la perspectiva, y el optimismo que me invade, salir a correr 10
kilométricos parece el plan perfecto!
Mientras espero que
llegue mi mujer a casa, y voy dando de cenar a las niñas empiezo un nuevo
ritual que he añadido a mi rutina de entreno. Medirme el azúcar! :) Un
pinchacito adicional que añadir a los normales, pero que me ha de ayudar a
acabar con garantías el entreno. Como todavía soy bastante novato y el nivel de
azúcar me parece muy bajo decido comerme dos galletas maría, y salir a trotar.
Mejor ir un poco mas cubierto que caer desfallecido en el momento que menos te
lo esperes. Por ahora estoy en esa fase que todo es un poco prueba y error, no
tengo muy claro todos los factores, al volver a casa antes de cenar, ya veré si
me he pasado y tendré que corregir con la insulina.
Pues dicho y hecho,
salgo sin nada planificado, solo rodar un rato. Es uno de esos días que las
piernas parecen felices y ligeras, y no necesito mirar el reloj para saber que
el ritmo (como mínimo para mi) es ligero también.
Al cuarto kilómetro,
pese a tener una voz en mi cabeza que me avisa que puede no ser lo mejor para
esta fase de "aprende a escuchar a tu nuevo cuerpo diabeto y tomatelo con
calma", otra parte de mi me pide seguir apretando para ver donde puedes
llegar. Me olvido del reloj y del ritmo y solo controlo cuanto llevo corriendo.
Según algún articulo
que he leído debería tomar algún complemento de azúcar cada media hora si el
esfuerzo es alto. Y creo que hoy si que esta siendo alto! :) Con lo que 30
minutos y la pastilla de glucosport provoca el efecto placebo que necesito para
seguir apretando.
Al cabo de un ratito,
y ahora si, con las piernas un poco mas tocadas, veo que el ritmo es como si estuviera
compitiendo. Y ahora es cuando quiero ver hasta donde puedo llegar… Aúnque el
ritmo es fuerte (para mí) la carrera es perfecta, disfrutando del paseo
marítimo de Barcelona, el mar, la noche ya oscureciendo el ambiente, y como ya
solo van quedando cada vez menos turistas despistados, y la calle se va
llenando de los cada vez más habituales runners de la zona.
Con algún semáforo más de por medio
oigo el pitido característico de finalización de km, y ya es el 10! Paro, y ya troto
un kilometrillo mas de vuelta a casa a ritmo tranquilo.
La sorpresa llega en el ascensor
44:41!! Seguro que muchos pensareis que es una marca mediocre para los 10k, y
puedo hasta estar de acuerdo. Pero mi mejor marca en carrera es alrededor de
los 46… Entrenando, y con semáforos bajar de 45… un lunes… sin intención de
nada!
Como decía correr tiene días que te
regalan alegría. Salir a disfrutar, a mirar
el mar, la gente correr y sentir como tu cuerpo se estruja un poquito
para seguir contra el viento. A olvidarte de todo lo que me ha estado
preocupando estos días. Y descubrir que dentro seguimos siendo más fuertes de
lo que pensábamos y que muchas veces somos nosotros los que nos ponemos los límites.
El lunes me fui a la cama con la
seguridad de saber que la diabetes solo va a ser una compañera que me va a
ayudar a ser mejor. Tengo que aprender a alimentarme mejor para entrenar, y el
hecho de reforzar con un poco de hidratos antes de salir creo que fue lo que me
ayudó en la carrera. Pero la mayor enseñanza es la seguridad de que todavía lo
tengo todo por hacer
Un abrazo a todos

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